Mantra: esto de la transición tiene que ser estilo
flow, relax, karma… igual que el minimalismo en sí, rollo Caballo Blanco… Si
no, si me lo tomo igual que me lo he venido tomando hasta ahora, pues es lo
mismo de siempre pero con menos goma en las suelas… Los mamones amigos críticos
ya estaréis pensando que hablo de excusas. Pero no es así chicos, creamos en que otro mundo es posible y llegará un día en que no nos
rayaremos nunca más con nada relacionado con el running. :)
Hago todo este preámbulo pensando sobre todo en esta semana... (ya lo contaré en la siguiente entrada),
porque la semana pasada sí que he completado los tres días de entrenamiento
minimalista (contando el lunes del puente, que al fin y al cabo formaba parte
del fin de semana). Esta semana del 10 al 15 de diciembre, con lo apretada que
tengo la agenda, ya veremos...
En fin, vamos a lo que vamos. Esta segunda semana ya tocaba rebasar la barrera de los 5 kms. La verdad es que le voy cogiendo el gusto a la
técnica nueva y las Merrell y yo nos estamos llevando de maravilla. Sin
embargo, quiero hacerlo bien, y en estos dos primeros meses cada semana iré
incrementando un km o menos. Así que tocaban alrededor de 5 kms.
MARTES 3 DICIEMBRE. 5,08 kms a las 7:20 am en los
alrededores del curro (el ritmo medio sigue sin tener ningún interés para mí,
pero para los que os gustan los datos fue de 5:23 m/km). Sensaciones buenas,
mucho frío pero es lo que toca ahora. La putada de hacer tan poca distancia es
que cuando empiezas a entrar en calor ya tienes que parar. Y aunque sé que
podría tener las adidas en el coche o en el gym y ponérmelas para seguir
metiendo kms, prefiero hacer la transición pura al menos hasta que haya
interiorizado bien la técnica. Y para qué engañarnos, la cabeza se te hace a
que solo tienes que entrenar 25 min y estás más ratito en la cama, holgazaneas
en la ducha, charlas en el gym… total, que al final salgo a correr con los
25-30 min justitos.
LUNES 9 DICIEMBRE. 6,20 kms a las 9:00 am en la sierra. Al
levantarme desperté a la enana y a la madre, que le puso unos pocoyos en mi
móvil. Como tampoco era plan de quitarle la droga dura a esa hora, salí sin móvil
y por tanto sin metrónomo. Bueno, pues a escuchar el paisaje y las (suaves)
pisadas. No se me ha dado mal mantener la cadencia de zancadas de 180 ppm. Creo que la estoy interiorizando.
Helada brutal y camino más tendido que la vez anterior, por
lo que subo un poco el ritmo. Sigue el dolor del calcáneo izquierdo. Me
preocupa que para evitarlo esté corrigiendo la pisada con ese pie y esté
corriendo demasiado de puntas. Tampoco estoy seguro de que lo esté haciendo… Lo
vigilaré y seguiré así de momento.
Y poco más por esta semana. Ha sido una semana rara, pero
bueno, ahí seguimos. Lo que realmente me da miedo es acostumbrarme a correr tan
poquito. La verdad es que ahora veo muy lejos la distancia maratón y la verdad
es que estoy inscrito a uno en febrero… ya veremos. A seguir.

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