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jueves, 9 de enero de 2014

Interrupted Transition

Suena a que se te ha jodido algo en el ordenador ¿verdad? Pues algo más o menos así me ha pasado a mi en mi transición al minimalismo en la que llevaba más de dos meses ya.

Es como si le hubiera entrado un virus informático al sistema, o sea, a mi. Un virus inofensivo en todo caso, pero bueno, me va a interrumpir la transición y no estaba en mis planes, la verdad. El virus ya es conocido, me suele entrar una o dos veces cada año y se llama maratón.

El 23 de febrero finalmente correré íntegramente el maratón de Sevilla. Por muchas razones: es la edición num 30, vienen un montón de locos amigos de la Hermandad, va a ser un día bonito y el año pasado, que corrí solo los 10 últimos kms por una lesión, me sentí totalmente vacío al entrar por esa meta acompañando a un colega que lo estaba pasando fatal.

Y claro, creo que la transición no es compatible con la kilometrada que ya me estoy metiendo desde el día 1 de enero (fecha simbólica donde las haya). Lo máximo que he corrido con las Merrell han sido 12 kms y no creo que pueda/deba de pronto ponerme a correr el doble. A partir de ya tengo que meter tiradas mucho más largas. No voy con pretensión de marca al maratón, ni mucho menos, pero con el maratón no se juega y aunque solo vaya a entrenar intensivamente ocho semanas, hay que hacerlo bien. Y ya me han dicho los que saben, que la transición es algo lento, en todos los sentidos. Así que yo obediente. Eso sí, no termina ahí. De momento solo está interrumpida, algún día volveré de lleno a ella y un día por semana seguiré usando mis Merrell.

A partir de ahora traeré por aquí al blog los avances semanales de este mini plan Sevilla 2014.
Veremos qué tal.

viernes, 25 de octubre de 2013

EL TIEMPO QUE PASA DE MARATÓN A MARATÓN

Creo que cada maratón que corra o en el que participe de alguna forma se merece una crónica, o al menos unas palabras que queden ahí, para la posteridad. Por eso retomo la actividad de este pobre blog, abandonado desde febrero, más o menos el mismo tiempo que llevo relegando al running cada día a una fila más secundaria de mis prioridades vitales… La verdad es que en este momento lo estoy trayendo de nuevo a un punto importante de mi vida, pero aún sigo estando mucho más relajado que años atrás. Oye, que quizás este sea el punto... En todo caso antesdeayer corrí el maratón de Bilbao y eso se merece un mínimo repaso del camino que me ha traído hasta aquí.

Tras el maratón de Sevilla, donde aún estaba bastante tocado del síndrome compartimental crónico que me diagnosticaron, decidí relajarme y relajar el gemelo y dejar de correr casi del todo, al menos un mes. En primavera volví a entrenar pocos días en semana y no muchos kms, pero de forma regular. No podía abandonarme del todo porque un nuevo reto, un nuevo plan, un nuevo maratón me esperaba en octubre: en un día de copas con los del club decidimos inscribirnos al maratón de Bilbao. La cita se veía lejana, el 19 de octubre y ¡maratón nocturno! Allí estaríamos.

En primavera, aunque me inscribí al circuito de populares del IMD, la verdad es que me puse pocos dorsales en el pecho. Entre una cosa y otra, nunca me venía bien la fecha de tal o cual carrera. Estuve, por supuesto, en la de San Juan de Aznalfarache y creo que hasta la Carrera de la Cruz Roja el 9 de junio, no volví a competir. Dejé que se pasaran, estando inscrito, la popular de Nervión, Triana y Sur. Tampoco hice ninguna nocturna de antes del verano. La única fue ya el 20 de julio, la espectacular y durísima I Carrera Nocturna de Matalascañas, donde sufrimos de lo lindo y lo pasamos teta unos cuantos locos del club.

Y ya entre julio y agosto me metí de lleno en el plan Bilbao’13. Pocas cosas que decir: el trabajo, la vida, el cansancio… se han impuesto sobre el entrenamiento. La verdad, tampoco hay mucho más que analizar. Me han faltado kms, me ha sobrado estrés y sobre todo me ha matado entrenar en el 90% de los casos a las 7 a.m. No rindo a esa hora, lo reconozco, no rindo. No sé si alguna vez le pillaré le truco, pero hacer unas series o un entrenamiento más o menos alegre a esas horas se me hace imposible. Al menos levantándome solo media hora antes de entrenar. Porque claro, lo suyo es levantarse dos horas antes, pero de lunes a viernes, como que no…

Imagino que ya te haces una leve idea de cómo ha salido el maratón. O quizás no. Bueno, pasa a la siguiente entrada y te enterarás. Paso a paso. 

domingo, 24 de marzo de 2013

Mini-participación en el 29ª Maratón de Sevilla.

El día del maratón de Sevilla llegó y yo me levanté tristón, para qué negarlo. La noche anterior había estado pasando un buen rato con mis amigos de La Hermandad que vinieron a correr, Juan Miguel, Álvaro, Manuel, Ferrán y Susana, pero por la mañana me levanté triste. Sintiendo que me lo estaba perdiendo todo, que no estaba donde yo quería estar.

A las 9 en punto me metí en la ducha y me acordé de todos vosotros, los de La Hermandad, el club virtual y sobre todo de mis compañeros de los Últimos, Manuel (tu personificas la intersección entre LHRC y los Últimos), David, Fran, el recién llegado Miguel y Ricardo. Con él quedé en correr estos 10 últimos kms a un ritmo fijo de 04:45. Con él y con el que fuera junto a él, claro. Os deseé suerte mentalmente, en un par de horas os estaría encontrando en el parque, en el km 32.

Y allí me fui con tiempo, para ver pasar a la cabeza de carrera: el grupo de los africanos, Diaz Carretero, Chemita y los primeros élite-populares... Después de hacer algunas fotos y hartarme de aplaudir, fui calculando cuándo llegarían los "míos" porque quería correr un poco con los que pasaran antes de Ricardo. Para eso llevaba yo mi tabla de ritmos y tiempos de paso, según los cálculos de ritmo que habíamos hecho él y yo. Me puse a calentar y a vestirme, desvertirme mejor dicho, con un nudo en el estómago. Buff, estaba más nervioso que corriendo...

A las 11:20 ya había calentado un poco y me puse en la recta de la Av. Rodríguez de Casso, por donde se entra al parque de Mª Luisa, km 31,800 aprox. Nada más hacerlo, veo de lejos a Juan Miguel,de LHRC, que parecía que iba bien. Me metí en el pelotón y me puse a correr junto a él. Aún no había pasado el globo de 3h15 y llevaba buen ritmo, así que solo hacía repetirle que iba bien para 3h14. Aunque a él en esos momento ya le dolían los cuádriceps, que traía tocados, yo estaba seguro que más o menos aguantaría para hacer MMP. Hice con él la recta de la calle Pizarro y me volví a mi punto de partida. Pero como ví que no llegaba nadie, todavía volví a buscarlo a la salida del parque y volví a correr a su lado en la entrada de la Plaza de España.

Tras Juan Miguel yo pensaba que debía llegar Ricardo. Pero llegando de nuevo a la puerta del parque recibo una llamad de Juanra (colega del club), que me cuenta que ha visto a Ricardo en el km25, muy retrasado y que ha tenido que ir al WC dos veces, va mal del estómago. ¡Vaya putada! Ahí se me queda cara de circunstancia y me bloqueo, no sé qué hacer. En esas estoy cuando veo entrar en el parque a Fran, nuestro coriano. Va muy muy bien de ritmo y de cara. Hago lo mismo que antes, me lanzo hacía él y me pongo a correr a su lado. Le pregunto qué cómo va y me deja a cuadros cunado me dice "voy muy bien, voy a intentar hacer 3h20' a ver si me puedes hacer un ratito a 04:30/km". Ahí me quedé flipado. Era verdad, el Garmin empezó a marcarme un ritmo de 04:35/km, tenía esa marca en las piernas. Lo sorprendente es que el mamón venía con la intención de bajar de 3h30' o acercarse lo máximo posible, ya que era su segunda maratón pero en la anterior corrió lesionado y no la hizo entera corriendo... Flipo con el koriata éste... Llegando a la Plaza de América le dije que lo veía muy bien y que me quedaba para intentar ayudar a David, Manuel y Ricardo, que venía peor. Me dijo que ok, y siguió a su ritmazo la mar de contento.

Deshice mis pasos (algunos corredores, al verme con dorsal, me decían bromeando "te equivocas de dirección") y en la recta de la calle Pizarro me encontré a David. Decía que iba más o menos bien. Yo no había visto el globo de 3h30, luego supe que no había globo como tal, por lo que le dije que iba de arte para el tiempo. El benaca también venía tocado de los isquios y ya me decía que se los estaba notando, pero no lo vi muy mal. Me contó que dejó a Manuel primero y a Ricardo después varios kms atrás. ¡Vaya! En teoría eran los dos que venían con más confianza...

Me di la vuelta otra vez y de nuevo en la calle del parque me encontré a Ricardo. Lo vi a lo lejos, en la parte derecha de la calle y desde luego su cara lo decía todo (y su ritmo y su gesto al correr). No sé, ni el mismo sabe todavía qué es lo que le había pasado, pero se había encontrado fatal del estómago desde antes de la media maratón y había tenido que parar dos veces para ir al baño. Por su estado se veía que no se le había solucionado nada. Iba clavadísimo, a 6 min/km o más y totalmente encorvado. Me puse a su lado y ni me contó, solo se lamentaba. Bufff, tenía que cambiar mi chip de liebre-entrenador por el de enfermera-psicólogo, así que no le dejé hablar, me puse a decirle que tirara de coraje, que nos daba igual el tiempo y que allí estaba yo para llevarlo hasta la meta, pero que hoy no iba a ser el primer día en que uno de los dos se retiraba de una carrera sin llegar a meta.

Y así, con más pena que gloria, fuimos sumando kms. Yo a veces me callaba para no saturarlo mucho, pero por lo general estaba todo el rato diciéndole que subiera el ritmo, animándolo, que mirara el ambiente (espectacular por cierto), que la cabeza para arriba, dándole agua... Ahora lo pienso y me rio. Habría que escucharme la de polladas que le dije: en la avenida le grité que le echara huevos que él era un costalero sevillano y por ahí estaría pasando dentro de un mes con "el Barbas" sobre sus hombros... La verdad es que le echó huevos para rato. Iba totalmente encorvado del dolor de estómago (parecía una alcayata le dije luego en las duchas), con el gesto partido, treintaytantos kms así... no me lo quiero ni imaginar.

Por el centro las pasó putas. En la Alameda me dijo que tenía que parase para ir al baño otra vez y le dije que esperara hasta el parque del Alamillo. Dijo que lo intentaría. Y aunque yo seguía intentado que subiéramos el ritmo, el pobre apenas levantaba los pies del suelo, por lo que me conformé con ir por debajo de 6 min/km.

Por fin llegamos al km39 que da paso al Parque del Alamillo y ahora sí que sí Ricardo tenía que ir al baño. Así que le pedí toallitas y pañuelos de papel a una madre que estaba por allí con su carrito y se los dí a éste, que se metió en la cafetería. Al salir él iba más o menos igual. Pero, ahora sí, ya estaba todo hecho. Me puse a hacer cuentas y le dije que si manteníamos el ritmo, podríamos bajar la marca de nuestro primer maratón hacía tres años. Que éste no iba a ser su peor maratón (en crono al menos). Además de eso, en este momento no dejaba de decirle que estaba haciendo algo grande, que nunca se iba a olvidar de esta maratón y que lo fácil es estar bien y entrar en meta haciendo mejor marca, pero ésto que estaba haciendo era lo verdaderamente grande. Y es verdad, me reafirmo en todo eso. Para que no se le olvidara nunca, le hice incluso un par de fotos con el móvil, que lo llevaba encima. No son fotos bonitas. Pero son valiosas.

Al salir del parque el tio tiró de pundonor y se puso a tirar de los dos. Apretó los dientes y le metió caña, una cañita que no habíamos ni rozado en todo el rato desde que corría junto a él. Bajamos un poco de 5 min/km... Relajamos el ritmo en la curva que ya enfila el estadio y volvimos a meterlo en el túnel. Ahí ya nos pusimos en sprint, como está mandado. Ya en la pista una agradable sorpresa: nos esperaba Chemita Martínez saludando a todos los corredores. Aunque le dije a él que lo saludara, Chema se giró hacia mí y en ese momento rapidísimo fui yo el que le dio el abrazo... jeje, cómo te lo robé máquina. En todo caso un detallazo del crack Chemita.

Y nada más, entramos en esa meta los dos abrazados, con Ricardo totalmente roto pero, aunque él aún no lo sabía, más fuerte que en ningún momento desde que comenzó a comerse kms hace algo más de tres años. Lo que había aprendido y lo que había sido capaz de hacer hoy, eso no se paga ni con todo el oro del mundo. Y yo orgulloso de haberlo ayudado aunque sea un poquito. Por cierto, hizo algo más de 3h51' por lo que no era su peor maratón, para nada...

Tengo que acordarme de todos mis amigos que corrieron hoy. Juan Miguel hizo MMP con una marcaza de 3h20'. Felicidades tío, eso lo bajas de largo en el próximo. Fran hizo 3h24' en su segundo maratón y casi sin entrenar, inexplicable, pero eso también es el maratón. Felicidades coriano. David no pudo acercarse al 3h30 que quería, hizo 3h36, que también está muy bien para su segundo maratón. Y Miguel, nuevo coriano en el club, debutó en la distancia mágica por debajo de 4h, ¡felicidades! Y lo que más siento del día de hoy es que mi colega Manuel de Badajoz se retirara en el km 30... Estabas tan tan bien que no te dabas cuenta que jugabas ya con el límite de tu esfuerzo. Tras más de 6 meses en pico de forma, tu cuerpo te pedía descanso... No ha ocurrido nada malo tío, quédate con eso. Al revés, hoy has aprendido un montón.

Es lo que tiene el mágico maratón: para cada uno tiene el mensaje correcto. Solo hay que saber interpretarlo.

jueves, 22 de noviembre de 2012

32º Maratón de Valencia. 18 de noviembre de 2012


Ya han pasado tres de días desde que corriera mi cuarto maratón, el Maratón de Valencia y creo que ya puedo ordenar por escrito un poco las ideas y los acontecimientos de esas 3 horas y pico de running en estado puro. Han sido tres días en los que, a poco que no estuviera pensando o haciendo otra cosa importante, mi cerebro se iba todo el rato a repasar y reordenar esos momentos. Ordenándolos, aprendiendo de los errores, comprendiendo cosas... Es algo que me pasa siempre en el post-maratón. Y es que el que me conozca sabe que soy un perdido y completo flipado por esta bendita carrera de 42kms.

El fin de semana era espectacular de por sí. Además de correr, se trataba de conocer en persona a más de 15 flipados por el running como yo, que llevamos en contacto algunos años vía internet en un club virtual llamado la Hermandad Running Club. Un buen día de junio alguien propuso hacer una primera quedada masiva (porque algunos por grupos pequeños ya se conocían) para correr el maratón de Valencia y allí que nos presentamos 15 del grupo con algún que otro familiar y acompañante. Yo viajaba desde Sevilla con mi amigo Manuel, de Badajoz. Formábamos la división sur-oeste ;). Así que os podéis imaginar el sábado de saludos y presentaciones y cervezas y cenas hasta las tantas que nos metimos. No es muy recomendable como víspera del maratón, pero es lo que tocaba.

Y ahora sí, vamos a lo que vamos: LA CARRERA. Aunque hace un mes mi objetivo miraba el sub3:20 con ojos golositos, las semanas previas al maratón me establecí una marca más realista de 3:25 y me conformaba también con un sub3:30 (que tampoco hace falta bajar 10 min en cada maratón que se corra, no?).
Nada más ponerme en el cajón de salida cometí el primer error del día. Fui con Silvia, la campeona gallega de maratón (no es un cumplido, es verdad) y sus compis de Orense y Juan Miguel/Juaner, otro runner de La Hermandad. Hubo un lio con una traca que la gente de cabeza confundió con la salida (cosas de Valencia) y cuando se dio la salida auténtica pasamos bajo el arco con unos 2-3 min de retraso. No pasaría nada si las liebres no hubieran salido tan adelante, ¡y todas juntas! porque mi intención era pegarme a la de 3:30 y saltar de ella en algún momento de la segunda media. En fin, no hay rastro de los globos, así que decido tirar por debajo de 5' (pero no mucho) hasta que llegue a ese grupeto.

Corro junto a Juaner un par de kms y enseguida lo veo alejarse. Hubiera sido un punto quedarme con él un tiempo, pero pienso que va a un ritmo que aunque pueda aguantar bastantes kms, luego me pasará factura. Y hasta el km10 corro con bastante comodidad en torno a 04:50. Pero ahí está mi segundo error: el GPS me está dando un dato incorrecto. Hasta el km28 el autolap del garmin me canta el paso por cada km unos 180 - 250 metros antes. Eso significa que ese ritmo que llevo es realmente más discreto, o sea, por encima de 5'. Mal.  

Y de la liebre de 3:30 nada se sabe... Entre el km 10 y 15 paso a la liebre de 4 horas!!! Y en torno a la media maratón paso a la de 03:45!! Pero esto cómo es? Dónde está esa maldita liebre de 3:30? Que alguien me pase una escopeta!!! En los famosos Carros de Fuego, kms 24-25 veo a la dichosa liebre en la zona que se dobla. Ahí es cuando cometo el tercer error de cálculo: debí apretar y si petaba pues petaba, porque el grupo de la liebre estaba aún al alcance. Pero decidí conservar, que el maratón es largo y realmente acababa de empezar.

Entre los kms 28 y 29 yo sigo corriendo cómodamente a 4'55" aproximadamente. Y ahí llegan los túneles del Paseo de la pechina (los túneles after-hours para los amigos, porque es un túnel de unos 1000m en el que habían instalado altavoces a todo volumen con el Played a live, el tema éste de los tambores de la época del bacalao, claro estamos en Valencia). Y bueno, te gustara el tema o no, eso era una caja de resonancia que flipas, a la gente se le iba la olla, las piernas y todo el cuerpo, a mí incluido. Y con tanto túnel el GPS también pierde el norte, sur, este y oeste, por lo que deja de ser referencia. Aunque con el subidón llego a bajar de 4' en algunos momentos del túnel, cuando salgo a cielo abierto el ritmo por debajo de 5' ya es historia y yo no termino de encontrar un ritmo propio en el que sentirme cómodo. Así que voy sobreviviendo, con pocas molestias, pero sin demasiada fe en nada... Corro a un ritmo B, por llamarlo de alguna manera, de unos 5'/km.

Entonces llegan los kms que realmente me gustan, los que van del 32 hasta el final (me encanta ver cómo van cayendo los kms y decirme: "venga solo un 10.000, venga un 5000, solo 3000..."). Pero la fiesta dura apenas mil metros, a partir del km35 noto que ya no puedo mantener siquiera ese sucedáneo de ritmo que intenté establecer cuando el bueno se esfumó. Así que bajo de forma muy preocupante, tanto como 20 segundos por km. No estoy agarrotado, ni tengo calambres, simplemente no doy más. Creo que es la humedad, algo tengo que no sé identificar. Y ya me doy por vencido en mi afán de llegar a la liebre de 3:30. En estos últimos 7 kms, con esa sangría de 20-25" más por kms, el objetivo de sub3:30 es imposible. Entonces recalculo objetivo e intento, al menos, hacer MMP que está en 3:34:50.

Así que tirando de lo que queda y animado por el público de Valencia, que en estos últimos metros te lleva en volandas de una forma casi histérica, logro entrar en la "meta mágica" con un tiempo de 3.33:47 (tiempo real del garmin ). Así que al menos hago marca personal. Estoy contento más por terminar de sufrir que por la marca, que aunque MMP por más de un minuto, es mucho más discreta que la que venía buscando a Valencia y que yo creo que tenía/tengo en las piernas y en la cabeza también. Bueno, quizás no en la cabeza, eso aún tengo que analizarlo.

Porque son un cúmulo de errores míos los que no me han permitido bajar de 3horas 30'. Es verdad que no descansé mucho, que no cenamos bien, que había una humedad del 90%... todo eso es verdad, pero el que no ha conseguido la marca soy yo por varios fallos de los que ya estoy aprendiendo.

De una cosa, de momento, si que no aprendo. Ni el cansancio, ni los meses de entrenamiento, ni nada, ni nadie me quitan de la cabeza esta carrera. De hecho esta semana descanso, sí, pero la semana que viene comienzo otro plan de entrenamiento de maratón. Un maratón que ya está en mi horizonte. El maratón de casa. Así que nos vemos en el nuevo Maratón de Sevilla el 24 de febrero de 2013. Volveremos al Olimpo del Olímpico. ¿¡Cómo puedo tener tantas ganas ya!?