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jueves, 22 de noviembre de 2012

32º Maratón de Valencia. 18 de noviembre de 2012


Ya han pasado tres de días desde que corriera mi cuarto maratón, el Maratón de Valencia y creo que ya puedo ordenar por escrito un poco las ideas y los acontecimientos de esas 3 horas y pico de running en estado puro. Han sido tres días en los que, a poco que no estuviera pensando o haciendo otra cosa importante, mi cerebro se iba todo el rato a repasar y reordenar esos momentos. Ordenándolos, aprendiendo de los errores, comprendiendo cosas... Es algo que me pasa siempre en el post-maratón. Y es que el que me conozca sabe que soy un perdido y completo flipado por esta bendita carrera de 42kms.

El fin de semana era espectacular de por sí. Además de correr, se trataba de conocer en persona a más de 15 flipados por el running como yo, que llevamos en contacto algunos años vía internet en un club virtual llamado la Hermandad Running Club. Un buen día de junio alguien propuso hacer una primera quedada masiva (porque algunos por grupos pequeños ya se conocían) para correr el maratón de Valencia y allí que nos presentamos 15 del grupo con algún que otro familiar y acompañante. Yo viajaba desde Sevilla con mi amigo Manuel, de Badajoz. Formábamos la división sur-oeste ;). Así que os podéis imaginar el sábado de saludos y presentaciones y cervezas y cenas hasta las tantas que nos metimos. No es muy recomendable como víspera del maratón, pero es lo que tocaba.

Y ahora sí, vamos a lo que vamos: LA CARRERA. Aunque hace un mes mi objetivo miraba el sub3:20 con ojos golositos, las semanas previas al maratón me establecí una marca más realista de 3:25 y me conformaba también con un sub3:30 (que tampoco hace falta bajar 10 min en cada maratón que se corra, no?).
Nada más ponerme en el cajón de salida cometí el primer error del día. Fui con Silvia, la campeona gallega de maratón (no es un cumplido, es verdad) y sus compis de Orense y Juan Miguel/Juaner, otro runner de La Hermandad. Hubo un lio con una traca que la gente de cabeza confundió con la salida (cosas de Valencia) y cuando se dio la salida auténtica pasamos bajo el arco con unos 2-3 min de retraso. No pasaría nada si las liebres no hubieran salido tan adelante, ¡y todas juntas! porque mi intención era pegarme a la de 3:30 y saltar de ella en algún momento de la segunda media. En fin, no hay rastro de los globos, así que decido tirar por debajo de 5' (pero no mucho) hasta que llegue a ese grupeto.

Corro junto a Juaner un par de kms y enseguida lo veo alejarse. Hubiera sido un punto quedarme con él un tiempo, pero pienso que va a un ritmo que aunque pueda aguantar bastantes kms, luego me pasará factura. Y hasta el km10 corro con bastante comodidad en torno a 04:50. Pero ahí está mi segundo error: el GPS me está dando un dato incorrecto. Hasta el km28 el autolap del garmin me canta el paso por cada km unos 180 - 250 metros antes. Eso significa que ese ritmo que llevo es realmente más discreto, o sea, por encima de 5'. Mal.  

Y de la liebre de 3:30 nada se sabe... Entre el km 10 y 15 paso a la liebre de 4 horas!!! Y en torno a la media maratón paso a la de 03:45!! Pero esto cómo es? Dónde está esa maldita liebre de 3:30? Que alguien me pase una escopeta!!! En los famosos Carros de Fuego, kms 24-25 veo a la dichosa liebre en la zona que se dobla. Ahí es cuando cometo el tercer error de cálculo: debí apretar y si petaba pues petaba, porque el grupo de la liebre estaba aún al alcance. Pero decidí conservar, que el maratón es largo y realmente acababa de empezar.

Entre los kms 28 y 29 yo sigo corriendo cómodamente a 4'55" aproximadamente. Y ahí llegan los túneles del Paseo de la pechina (los túneles after-hours para los amigos, porque es un túnel de unos 1000m en el que habían instalado altavoces a todo volumen con el Played a live, el tema éste de los tambores de la época del bacalao, claro estamos en Valencia). Y bueno, te gustara el tema o no, eso era una caja de resonancia que flipas, a la gente se le iba la olla, las piernas y todo el cuerpo, a mí incluido. Y con tanto túnel el GPS también pierde el norte, sur, este y oeste, por lo que deja de ser referencia. Aunque con el subidón llego a bajar de 4' en algunos momentos del túnel, cuando salgo a cielo abierto el ritmo por debajo de 5' ya es historia y yo no termino de encontrar un ritmo propio en el que sentirme cómodo. Así que voy sobreviviendo, con pocas molestias, pero sin demasiada fe en nada... Corro a un ritmo B, por llamarlo de alguna manera, de unos 5'/km.

Entonces llegan los kms que realmente me gustan, los que van del 32 hasta el final (me encanta ver cómo van cayendo los kms y decirme: "venga solo un 10.000, venga un 5000, solo 3000..."). Pero la fiesta dura apenas mil metros, a partir del km35 noto que ya no puedo mantener siquiera ese sucedáneo de ritmo que intenté establecer cuando el bueno se esfumó. Así que bajo de forma muy preocupante, tanto como 20 segundos por km. No estoy agarrotado, ni tengo calambres, simplemente no doy más. Creo que es la humedad, algo tengo que no sé identificar. Y ya me doy por vencido en mi afán de llegar a la liebre de 3:30. En estos últimos 7 kms, con esa sangría de 20-25" más por kms, el objetivo de sub3:30 es imposible. Entonces recalculo objetivo e intento, al menos, hacer MMP que está en 3:34:50.

Así que tirando de lo que queda y animado por el público de Valencia, que en estos últimos metros te lleva en volandas de una forma casi histérica, logro entrar en la "meta mágica" con un tiempo de 3.33:47 (tiempo real del garmin ). Así que al menos hago marca personal. Estoy contento más por terminar de sufrir que por la marca, que aunque MMP por más de un minuto, es mucho más discreta que la que venía buscando a Valencia y que yo creo que tenía/tengo en las piernas y en la cabeza también. Bueno, quizás no en la cabeza, eso aún tengo que analizarlo.

Porque son un cúmulo de errores míos los que no me han permitido bajar de 3horas 30'. Es verdad que no descansé mucho, que no cenamos bien, que había una humedad del 90%... todo eso es verdad, pero el que no ha conseguido la marca soy yo por varios fallos de los que ya estoy aprendiendo.

De una cosa, de momento, si que no aprendo. Ni el cansancio, ni los meses de entrenamiento, ni nada, ni nadie me quitan de la cabeza esta carrera. De hecho esta semana descanso, sí, pero la semana que viene comienzo otro plan de entrenamiento de maratón. Un maratón que ya está en mi horizonte. El maratón de casa. Así que nos vemos en el nuevo Maratón de Sevilla el 24 de febrero de 2013. Volveremos al Olimpo del Olímpico. ¿¡Cómo puedo tener tantas ganas ya!?

 

miércoles, 21 de noviembre de 2012

II Media Maratón Pablo Villalobos. Almendralejo. 4 noviembre 2012

El día 4 de noviembre, muy cerca ya de la gran cita de Valencia, decidí irme a Almedralejo a hacer la típica media maratón de test. Suelo hacerla una o dos semanas más alejada de la fecha del maratón, pero bueno, es lo que había. El hecho de decidir irme a mitad de Extremadura era porque allí también estaría mi amigo Manuel, de la Hermandad, ese club virtual de corredores de España y Latinoamérica al que pertenezco y que hacíamos nuestra primera quedada importante en Valencia. Así que a correr la Media Maratón Pablo Villalobos e intentar hacer marca personal.

Tras hora y media de coche Manuel me llamó preocupado porque en Almendralejo estaba cayendo la mundial. Yo estaba entrando en el pueblo y efectivamente, había calles inundadas por todas partes y camiones de los bomberos achicando agua. A ver si todavía se suspendía la carrea después de darme el palizón del viaje... Pero no, por suerte la carrera era a las once de la mañana y a las 10:15 dejó de llover. Mi talismán antilluvia funcionaba otra vez.

Mi plan era bajar de 1h35 y acercarme todo lo que pudiera a 1h32, esa era la horquilla de mi objetivo. Si las cosas se ponían feas, era obligatorio bajar mi marca personal en media, que era superdiscreta: 1:39:30. Y el ritmo lo tenía claro 4'20" para el objetivo más ambicioso y si no podía ser bajar como mucho a 4'30".

Así que a las 11 salimos Manuel y yo al ritmo óptiimo de 4'20". Intentamos aguantar ahí todo lo que se pudiera. Yo tenía cierto respeto porque había que bajar marca, pero ningún miedo, así que había que apostar desde el inicio. El recorrido eran dos vueltas de 10,5 kms. En esta primera vuelta salimos del pueblo y nos metimos de lleno en la travesía de Almendralejo dirección norte. Empezó a llover, pero había viento a favor, así que nuestro ritmo en torno a 4'25" no corría peligro. Pero en el km 3,5 giramos en una rotonda volviendo sobre nuestros pasos y con el viento de cara, que soplaba bien. La lluvia nos daba de un lado y picaba. Y nos pudimos hacer una idea de la dureza que nos esperaba.

En el km5 vi un grupito de tres corredores vestidos de amarillo fluorescente que llevaban un ritmo bueno y un paso alegre. Entonces les pregunté por su objetivo, que eran el mismo que el mio y decidí meterme ahí. Fue el momento en que Manuel me dijo que se quedaba, que creía que era un ritmo alto para él y prefería bajar a 4'35" aprox. Y también era ese el momento en que comenzaba la subida gorda del recorrido. No gorda por dura, sino por larga, 3 kilometrazos de subida con algún descansillo.Yo en esta primera vuelta iba pletórico, así que hasta me atreví a tirar del grupeto de los paisanos de Villafranca de los Barros (de allí era el club de la equipación amarilla) y un par de corredores más que íbamos juntos. La verdad es que los tres kms se hacían largos, pero los subí con cierta facilidad bajando un poquito el ritmo, eso sí, entre 4'30" y 4'35".

Y cuando termina esta subida, vuelta sobre nuestros pasos y unos dos kms de bajada hasta el primer paso por meta. Y aquí ya pasé de racanear. Como era bajada, me lancé hacia delante y abandoné el grupeto. Incluso al paso por meta, en un último km en bajada precioso por las calles del centro, me puse por debajo de 4' en varias ocasiones. Luego en el avituallamiento del km11 me paré porque se me desató una zapatilla y tras la parada intenté retomar el mismo ritmo de crucero de 4'20", pero no me salió, el ritmo lo subí a 4'30", sin querer, era lo que me iba quedando. Además ahora el viento sí que hacía daño, no sé si es que era más fuerte o es que yo iba más fundido, pero se notaba mucho más.

Con esta pequeña bajada de ritmo el grupeto que llevaba antes volvió a cogerme. Pero no me adelantaron, me quedé con ellos toda la primera mitad de esta segunda vuelta e incluso hice de locomotora durante algún km. Pero claro, los 3 kms de subida estaban ahí, acechando, y justo al empezarlo uno de los tres corredores del CA Villafranca se escapó con una corredora que iba en el grupo para ayudarla a hacer podio. Y me debí ir con ellos, eso lo supe luego en meta. Son esas oportunidades buenas, que si en carrera estás listo (y tienes fuerza) las pillas, pero lo normal es dejarlas pasar y luego darte cuenta que era el secreto de haber bajado la marca un par de minutos gloriosos. Ellos se fueron y yo me quedé en el grupeto roto, que acabaría desintegrándose, con un ritmo ya bastante discreto de 4'45". Y claro, 25" por km durante 3-4 kms es demasiado, solo hay que hacer la cuenta.

Pero bueno, los 3 kms de subida también terminaron, me crucé con Manuel que no venía muy lejos, cosa que me alegró un montón y ahora quedaba apretar los dientes y sufrir todo lo posible hasta meta. A falta de un km me di cuenta que bajar de 1h35' era ya imposible, lo perdí en esos kms 16, 17 y 18 de subida. Pero aún no me conformé y como si fuera capaz de hacer este último 1000 en 3'30" no me di por vencido y apreté hasta meta en un sprint eterno. Y bueno, eso permitió que la marca final fuera 1:35:29.

Contento, contentísimo. Si bien a la entrada en meta me dio pena el que se me escapara de las manos ese sub1:34 que tuve todo el tiempo a tiro, luego pensé en lo que había hecho, que no era otra cosa que romper mi maleficio de media maratón: había bajado 4 minutos mi marca personal, había estado concentrado en el objetivo durante toda la prueba, siempre controlé el ritmo (excepto la segunda vez que se pasaba por los famosos 3000m de subida) y además no me di por vencido en ningún momento. Cosas que prácticamente nunca había hecho en medias maratones, una distancia que por una cosa u otra se me resitía. tan solo dos minutos después entró Manuel, demostrando que tiene una capacidad de sufrimiento y de recuperación acojonantes.

Y lo importante era que ya estaba mi test de maratón hecho. La media de Almendralejo no era el objetivo. El objetivo se llamaba Maratón de Valencia y estaba a 14 días de distancia.